LA DANTA O TAPIR ( Tapirus bairdii)
Cuenta la cosmogonía maya que los dioses crearon al género humano a partir de la mezcla de masa de maíz con sangre de serpiente y de danta (tapir) por lo que estos animales eran sagrados de tal manera que quien por accidente o deliberadamente matase a uno de estos animales sufriría el mismo destino que sus víctimas. Algunos se han cuestionado el porque pudiendo domesticar y eventualmente a utilizar a este mamífero como bestia de carga no lo hicieron, ésta es la principal causa por la que se evito inclusive molestar a esta especie sagrada para los mayas.

El tapir o danta Tapirus bairdii es una especie actualmente protegida, por encontrarse en estado de extinción. Están emparentados con los caballos, los burros, las cebras y rinocerontes, ya que comparten un antepasado común del que derivaron las actuales especies cuya antigüedad está datada en 40 millones de años. En la actualidad se conocen cuatro especies, tres de ellas en América (dos en centroamérica y una en sudamérica) y otra en Asia. Son solitarios aunque en algunas ocasiones se les observa en parejas, dificilmente en grupos. Son animales de gran tamaño y fortaleza, sin embargo son bastante vulnerables a la presión de la caza ya que por su baja taza de natalidad —una hembra solo tiene una cría que pasa más de un año con ella— y baja densidad su recuperación es bastante lenta.
Su forma es maciza con una espalda y cuartos traseros redondeados. Tiene nuca gruesa y la cabeza es grande con nariz larga y parecida a una trompa (como de elefante) y un labio superior. En su mayoría es de color café grisáceo o negruzco. Tiene la garganta y las mejillas blancas. Las orejas son pequeñas y sus bordes son de color blanco. La cola es rechoncha y corta. Ante el reflejo de la luz, los ojos presentan un color rojizo y son moderadamente brillantes. Los juveniles son de color café rojizo con manchas y rayas pronunciadas de color blanco. Longitud de la cabeza y cuerpo 1900-2200mm, longitud de la cola 100mm, altura al hombro 1150mm, peso 180-300kg.
Los tapires viven en bosques húmedos, bosques secos, bosques secundarios viejos, y charrales de bamboo. Se alimentan principalmente de follaje y semillas de una gran variedad de plantas (son excelentes dispersores de semillas) como “guanacaste” (Enterolobium cyclocarpum), “yolillo” (Raphia taedigera). También se han encontrado en sus heces, semillas completas de “jobo” (Spondias mombin), “higuerones” (Ficus costaricana y F. sp.), “guayaba” (Psidium guajaba), “naranja ácida” (Citrus aurantium) y otras especies de rubiáceas no identificadas. Un tapir puede triturar semillas que requieren de 300 a 500 libras de presión (ej. “guanacaste”) aunque generalmente no quiebran las semillas grandes y duras, sino que las escupen o se las tragan. De hecho muchas especies de la selva dependen del tapir y otras especies como el jabali y el venado para poder dispersarse en la selva o de otra manera quedarían concentrados en una sola área de tal manera que demasiados individuos dificultarían la supervivencia de dichas especies vegetales.
Se han observado alimentándose en la noche y durante el día, aun cuando prefieren. En el bosque seco se encuentran cerca de los abrevaderos, principalemente en la estación seca y no está claro si es para beber o para defecar., ya que parecen muy inclinadas a defecar en el agua. Si no hay agua (o no es adecuada) defecan repetidamente en el mismo lugar sobre la tierra seca. Las heces son bastante parecidas a las de los caballos, pero tienen cantidades mayores de astillas de material leñoso. Son esquivas y cautelosas, puesto que sufren los efectos sicológicos de la cacería. Su visión es pobre, pero sus sentidos del oído y olfato son excelentes. Si se asustan pueden huir ruidosamente, aunque también pueden alejarse de forma sigilosa.

El tapir o danta Tapirus bairdii es una especie actualmente protegida, por encontrarse en estado de extinción. Están emparentados con los caballos, los burros, las cebras y rinocerontes, ya que comparten un antepasado común del que derivaron las actuales especies cuya antigüedad está datada en 40 millones de años. En la actualidad se conocen cuatro especies, tres de ellas en América (dos en centroamérica y una en sudamérica) y otra en Asia. Son solitarios aunque en algunas ocasiones se les observa en parejas, dificilmente en grupos. Son animales de gran tamaño y fortaleza, sin embargo son bastante vulnerables a la presión de la caza ya que por su baja taza de natalidad —una hembra solo tiene una cría que pasa más de un año con ella— y baja densidad su recuperación es bastante lenta.
Su forma es maciza con una espalda y cuartos traseros redondeados. Tiene nuca gruesa y la cabeza es grande con nariz larga y parecida a una trompa (como de elefante) y un labio superior. En su mayoría es de color café grisáceo o negruzco. Tiene la garganta y las mejillas blancas. Las orejas son pequeñas y sus bordes son de color blanco. La cola es rechoncha y corta. Ante el reflejo de la luz, los ojos presentan un color rojizo y son moderadamente brillantes. Los juveniles son de color café rojizo con manchas y rayas pronunciadas de color blanco. Longitud de la cabeza y cuerpo 1900-2200mm, longitud de la cola 100mm, altura al hombro 1150mm, peso 180-300kg.
| Reino: | Animalia |
| Filo: | Chordata |
| Clase: | Mammalia |
| Orden: | Perissodactyla |
| Familia: | Tapiridae |
| Nombre científico: | Tapirus bairdii (Gill, 1865) |
| Nombres comunes: | Danta, macho de monte. |
Los tapires viven en bosques húmedos, bosques secos, bosques secundarios viejos, y charrales de bamboo. Se alimentan principalmente de follaje y semillas de una gran variedad de plantas (son excelentes dispersores de semillas) como “guanacaste” (Enterolobium cyclocarpum), “yolillo” (Raphia taedigera). También se han encontrado en sus heces, semillas completas de “jobo” (Spondias mombin), “higuerones” (Ficus costaricana y F. sp.), “guayaba” (Psidium guajaba), “naranja ácida” (Citrus aurantium) y otras especies de rubiáceas no identificadas. Un tapir puede triturar semillas que requieren de 300 a 500 libras de presión (ej. “guanacaste”) aunque generalmente no quiebran las semillas grandes y duras, sino que las escupen o se las tragan. De hecho muchas especies de la selva dependen del tapir y otras especies como el jabali y el venado para poder dispersarse en la selva o de otra manera quedarían concentrados en una sola área de tal manera que demasiados individuos dificultarían la supervivencia de dichas especies vegetales.
Se han observado alimentándose en la noche y durante el día, aun cuando prefieren. En el bosque seco se encuentran cerca de los abrevaderos, principalemente en la estación seca y no está claro si es para beber o para defecar., ya que parecen muy inclinadas a defecar en el agua. Si no hay agua (o no es adecuada) defecan repetidamente en el mismo lugar sobre la tierra seca. Las heces son bastante parecidas a las de los caballos, pero tienen cantidades mayores de astillas de material leñoso. Son esquivas y cautelosas, puesto que sufren los efectos sicológicos de la cacería. Su visión es pobre, pero sus sentidos del oído y olfato son excelentes. Si se asustan pueden huir ruidosamente, aunque también pueden alejarse de forma sigilosa.
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