EL ÁTLATL, el brazo extendido de los mayas
Cuando nos referimos a las armas de los mayas pocas veces se menciona el átlatl (conocido en español como lanzadardos o estólica) cuya letal efectividad sorprende a los estudiosos del tema. Este término no es maya sino mexica, que fue con uno de los tipos de armas con las que se toparon en sus encuentros bélicos los conquistadores hispanos, comprobando que su fuerza de impacto era capaz de perforar las cotas de malla de acero.
En si el arma de compone de dos piezas; el lanzadardos en sí que generalmente es una corta, delgada y estrecha plataforma hecha de madera flexible y correosa que se sujetaba de unos agujeros con los dedos medio e índice, tal como lo muestra la imagen. En la parte superior se colocaba sobre una muesca el "dardo" mejor conocido como venablo, que no es más que una jabalina corta.

Esta plataforma proporciona un impulso tan potente al venablo, que es capaz de perforar animales de piel gruesa e incluso láminas de metal delgadas. Es por ello que los primeros pobladores de América practicamente pudieron cazar a los grandes mamíferos gigantes del cenozoico, y milenios mas tarde en los campos de batalla de las guerras mayas su letalidad era comprobada una y otra vez.

Su uso no fue exclusivo de los mayas, ya que se utilizó en prácticamente todo el mundo: pueblos aborígenes europeos, mesoamericanos —mexicas, incas— y pueblos aborígenes australianos. Su uso además de extendido es muy antigüo, ya que se ha calculado que se extiende por más de 40,000 años. De alli que aun hoy dia esta arma sea utilizada en competencias modernas; se tiene registrado un alcance de 258 metros en una competencia en EEUU en 1995.
En si el arma de compone de dos piezas; el lanzadardos en sí que generalmente es una corta, delgada y estrecha plataforma hecha de madera flexible y correosa que se sujetaba de unos agujeros con los dedos medio e índice, tal como lo muestra la imagen. En la parte superior se colocaba sobre una muesca el "dardo" mejor conocido como venablo, que no es más que una jabalina corta.

Esta plataforma proporciona un impulso tan potente al venablo, que es capaz de perforar animales de piel gruesa e incluso láminas de metal delgadas. Es por ello que los primeros pobladores de América practicamente pudieron cazar a los grandes mamíferos gigantes del cenozoico, y milenios mas tarde en los campos de batalla de las guerras mayas su letalidad era comprobada una y otra vez.

Su uso no fue exclusivo de los mayas, ya que se utilizó en prácticamente todo el mundo: pueblos aborígenes europeos, mesoamericanos —mexicas, incas— y pueblos aborígenes australianos. Su uso además de extendido es muy antigüo, ya que se ha calculado que se extiende por más de 40,000 años. De alli que aun hoy dia esta arma sea utilizada en competencias modernas; se tiene registrado un alcance de 258 metros en una competencia en EEUU en 1995.
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