SUEÑOS DE SABIA

Publicado en por MM:.

 

Este cuento es obra de mi estimado amigo tico Omar Alonso Salas Fonseca a quien agradezco el honor de permitirme publicar su prima obra con una ilustración de su autoria que espero que sea de su muy particular agrado.

 

CEIBA.jpg

Mis ojos derraman la sabia del alma y  traen a la memoria las palabras del anciano que contaba historias.

 

El venado ya dio lo suyo, el búho ya dio lo suyo, el jabalí  y el pez del río.

El jaguar también lo dio y se marcho a lo profundo del bosque  y el bosque se fue con él,

Y yo ya hablé las historias que debía contar.

 

Puso sus cansados pies debajo de la tierra levantó sus brazos y se hizo árbol de ceiba.

 

El hombre se quedo solo y corrió a buscar a los dioses,

Miro al cielo y pregunto:

Hun Ahpú e Ix balanqué ¿cuánto tiempo he de estar solo?

 

No soy la verdadera luna ni soy el verdadero sol pero el quinto sol vendrá.

 

El hombre corrió a buscar refugio pero no encontró lugar donde esconderse

Las montañas se habían ido, los ríos se fueron llevándose sus aguas consigo, la tierra se fue llevándose sobre si las cosechas del hombre y también sus casas.

  

Entonces sintió frío el hombre en su corazón y regresó a la ceiba a dejar su alma.

 

Anciano árbol lo que mi corazón ama….. se ha ido,

La tierra que alimentó a mi padre y su padre y el padre y abuelo de este,……… se ha ido

La montaña que vió danzar a mi padre y su padre y el padre y abuelo de est…… se ha ido

¡Ya no queda nada de lo que soy!, traigo mi alma para que la lleves también, Kin desapareció y el Itzam Ye es oscuro a mis ojos. Y dicho esto el hombre lloró amargamente.

 

A continuación vino la adivinación, la echada de la suerte con el maíz y el tzité.

¡Suerte criatura! Le dijeron entonces una vieja y un viejo. Y este viejo era el de las suertes del tzité, el llamado Ixpiyacoc y la vieja era la adivina la formadora que se llamaba Chiracan Ixmucané.

 

”Cuando el gran calendario que gira como una rueda, repita la misma fecha en que ocurrió el mal… sucederán nuevamente cosas terribles como la época del huracán: La profecía fue repetida por los sacerdotes, pero la gente no presto ninguna atención. Esa noche se levantó un gran viento que soplaba desde el mar arrancó los árboles de raíz, derribo las casas he hizo que se incendiaran. El huracán duro un día y una noche, cuando al fin dejo de soplar, toda la faz de la tierra había cambiado. El bosque había sido cortado en lo alto como si uno de los dioses lo hubiese podado con unas tijeras gigantescas. Después siguió la peste. Y otra vez la gente murió por millares. Mucho se perdió. Muchas cosas cambiaron… hasta el nombre de la tierra. Hubo un tiempo en que se llamó la tierra del Faisán y del Venado…”

 

“Ahora los hombres, de nuevo están desunidos. Y mas desastres les esperan, el libro que habla así lo dice…”

 

Y finalizaron recordando: esta es la profecía de 8 Ahau. Al igual que en la muerte de Mayapan, son malas las cosas que ocurren en este katún  y en esta fecha.

 

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El hombre miró al cielo y soñó como sueñan los dioses, vio a los cuatro dioses que sostienen los cielos y los árboles de algodón-seda que les ayudan, en medio de los cielos miró un gran juego de pelota, su extensión era vasta como la casa del sol y la luna, habían dos murallas una a cada lado, en lo alto de una de las murallas estaban los jueces del juego y en la otra había multitud de espectadores que brillaban como pequeños soles,  los dos equipos hacía muchos días y muchas noches habían tomado la pelota y en la espalda del gran lagarto habían empezado el pok-ta-pok , y la Danza de los Chirimías  también había comenzado al ritmo del tunkul. Las largas trompetas de barro y los demás instrumentos, pero los danzantes en el círculo se movían en cuatro direcciones distintas, a veces hacia una dirección donde todos se encontrarían y a veces en otra donde todos se alejaban. El hombre vio al dios de la guerra que miraba fijamente el juego, también vio a Itzamná, el inventor de la escritura y amigo del hombre, este  le habló con estas palabras:


A la hora justa la pelota entrará en el aro, el dios de la guerra caminará, luego vendrán los sacrificios.

 

Pero el hombre no morirá. Con el quinto sol, el hombre nacerá de nuevo y el calendario será nuevo desde el principio.

 

Al terminar sus palabras Itzamná, vino el batab y señaló con su lanza y al mirar el hombre vio a Cuc volar y se encontró debajo del árbol ceiba.

 

 

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juan josé 12/15/2010 01:27



exelente cuento omar me parece un buen comienzo, mucho de que hablar y sobre todo mucho en que pensar!!!!! paz a todos...



MM:. 01/16/2011 19:01



esperemos que omar pronto nos siga deleitando con su extraordinario don literario, este espacio sigue estando abierto a su obra