LINDA SCHELE: la de la selva de los reyes

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Decifrar el significado de los glifos mayas fue desde que los primeros exploradores como John Lloyd Stephens, Frederic Catherwood, Desiré Charnay, quienes publicaron sus dibujos y grabados un enorme reto para a la comunicad científica  reto que aún no ha sido superado del todo. Desde sus primeras e imprecisas apreciaciones se comenzó a especular acerca de su siginificado de la escritura maya, de tal manera que resulta hoy cómico saber que las primeras noticias de los glifos mayas revelaban elefantes de achatadas trompas que hicieron pensar que en realidad fueron construidas por los legendarios atlantes, las tribus perdidas de Israel o los indués.

 

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Fue hasta el siglo pasado cuando se lograron los primero avances reales en materia de lectura de los glifos mayas, Eric Thompson, de hecho es considerado como el primero de los epigrafistas científicos de occidente, contrapuesto a los planteamientos de su cólega y antípoda ruso Yuri Knorosov a quien continuamente descalifico denominando a sus escritos como propaganda comunista, fué sin duda esto lo que en mucho retrasó el desciframiento de la escritura maya.

 

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Siendo este un campo exclusivo de los varones, los escritos de Thompson fueron considerados por la comunidad cientifica como obras incuestionables, de tal manera que los escritos mayas eran considerados como textos referentes a leyendas, profecias y astronomía pero nunca como escritos históricos que nos revelacen su história dinastica.

 

Fue Tatiana Proskuriakov quien sería la primera en incursionar en un campo hasta ese momento exclusivamente masculino, más tarde Merle Greene y posteriormente Linda Schele quienes continuarian con el delicado trazo femenino en el campo del desciframiento de los glifos mayas

 

Linda Schele nació en Nashville, capital del estado de Tennessee. En el sureste de la unión Americana el 30 de octubre de 1942. Fue hija de una emprendedora pareja norteamericana de clase media, ella artista comercial y él agente viajero vendedor de maquinaria para procesar alimentos. Tras su formación escolar básica, a los 18 años decidió estudiar artes y se fue a un colegio de diseño, arte y arquitectura en incinnati, Ohio. Ahí estudio bellas artes y se graduó en 1964.


Inició un posgrado en literatura en la Universidad de Connecticut y luego lo dejó para irse a trabajar como dibujante de tuberías en la Electric Boat Company de Boston. Al poco tiempo regresó a la Universidad de Cincinnati donde terminó su maestría en artes en 1968. Ese mismo año contrajo matrimonio con el arquitecto David Schele , ambos se mudaron a Mobile, en la costa norte del Golfo de México, para dar clase de arte en la Universidad del Sur de Alabama, Linda laboró en esta institución hasta 1980.


En diciembre de 1970 viajaron al sureste de México para pasar las vacaciones, en esa ocasión Linda conocio a Merle Greene en Palenque. Cuando ésta efectuaba su arduo trabajo de registro patrimonial. Ese acercamiento directo a la cultura maya habría de marcarla para siempre. Al verano siguiente viajó otra vez como voluntaria a Palenque, allá conocio a diversos especialistas como Peter Mathews y Floyd Lounsbury, con quienes trabajaría en años subsecuentes. Su interés iba más allá de la explicación del valor estético de los muebles e inmuebles precolombinos. Le interesaba profundamente el mundo de los símbolos y, por supuesto, el complicado pero útil trabajo del descifiamiento de jeroglíficos.


Participó activamente en la Primera Mesa Redonda de Palenque en 1973, ya para ese momento había definido su vocación por los mayas a través de la historia del arte. De hecho, ese año el esfuerzo conjunto del equipo multinacional de investigadores había logrado hacer historia. Por vez primera se presentaba la secuencia de seis rectores sucesivos de Palenque, desde su nacimiento hasta su muerte. Al tiempo que se confirmaba el carácter histórico de las inscripciones jeroglificas, se había obtenido, en ese tiempo, la lista de gobernantes más completa de cualquier ciudad maya.


Ya en los años cincuentas Yuri Knorosov y Tatiana Proskouriakoff en la década siguiente, habían demostrado que los textos mayas contenían información relacionada con eventos reales, así como con ciudades y gobernantes que alguna vez existieron, asunto del que no estaba convencido Eric Thompson y quien había criticado fuertemente los esfuerzos de diversos especialistas.


En 1974 Linda Schele asistió al Congreso Internacional de Americanistas celebrado en la Ciudad de México, ocasión que aprovechó no sólo por el foro académico sino también para pasar buen tiempo en la Sala Maya del Museo Nacional de Antropología. A fines de ese mismo año tuvo lugar la Segunda Mesa Redonda de Palenque, ocasión en la que habría de encenderse una acalorada polémica entre Alberto Ruz y los epigrafistas norteamericanos por la diferencia de edad de Pacal (u 8 Ahau). que según el mayista no iba más allá de la quinta década de vida de acuerdo con el análisis de los restos óseos elaborado por Arturo Romano. Mientras que la información epigráfica apunta poco más de ochenta años de edad. De hecho, la polémica sigue vigente.


Cabe comentar que en esa ocasión Ruz y Schele discutieron acerca de cómo pudo saber que un determinado glifo era un verbo; Linda no supo contestar pero ello fue acicate suficiente para que la historiadora elaborara un posgrado en la Universidad de Texas, en Austin. Un importante resultado de esa confrontación fue una publicación especializada que aparecería varios años después: Maya Glyphs: the Verbs.


Además de las lecturas obligadas de esa época (por ejemplo las obras de Alfred Tozzer, Sylvanus Morley, Eric Thompson, Heinrich Berlin y Tatiana Proskouriakoff, entre otra gran cantidad de textos), Linda Schele aprendió mucho de investigadores como Jeffrey Miller, David Kelley y Michael Coe, con quienes trabajó más estrechamente, comentó y discutió muchas veces diversas interpretaciones y problemas iconográficos, semánticos y etnográficos.


Linda Schele fue también investigadora asociada en el Dumbarton Oaks Center for PreColumbian Studies de Washington. D C . en 1975 - 1976, siguiendo el sendero correcto que iniciaran Heinrich Berlin y Tatiana Proskouriakoff, realizó importantes contribuciones al desciframiento de la glífica palencana en la segunda mitad de los setentas para luego ampliar su visión a muchos otros sitios de la cuenca del Usumacinta (por ejemplo Yaxchilán y Piedras Negras) y de la región del Petén (Tikal, Aguateca, Dos Pilas, etc).


A partir de 1981 Linda se integró a la Universidad de Texas, en Austin, donde prosiguió sus labores de investigación, pero además promovió intensamente la explicación y el entendimiento de los jeroglíficos mayas mediante la formación de talleres de epigrafía maya, valiosa labor académica que eventualmente tuvo lugar en el Centro de Estudios Mayas de la UNAM y en varias universidades norteamericanas a partir de 1978.


En la segunda mitad de los ochentas Linda Schele viajó con mayor frecuencia a la cuenca del Motagua, en donde colaboró en el análisis epigráfico de múltiples monumentos de Copán formando equipo con connotados epigrafistas como Floyd Lounsbury, Nikolai Grube, Peter Mathes y David Stuart. Buena parte de esa labor tuvo pequeños pero muy valiosos frutos en una serie de notas publicadas en Honduras bajo el patrocinio del Proyecto Copan Mosaics y el Instituto Hondureño de Antropología e Historia.


De 1988 a 1997 Linda Schele amplió su interés académico a fin de incluir diversos aspectos de los mayas contemporáneos, de modo que participó en trece talleres de escritura jeroglífica diseñados para hablantes de maya de México y Guatemala. En esa empresa le acompañaron Nikolai Grube y Federico Fahsen.

 

Por lo que respecta a documentos fílmicos, Linda Schele aparece en varios documentales y entrevistas realizados entre l992 y 1997 por diversas televisoras europeas, norteamericanas y mexicanas como la BBC inglesa, la PBS y la NBC estadounidenses o bien Televisa.


Por sus valiosas contribuciones, a fines de los ochentas Linda Schele recibió el Premio Tatiana Proskouriakoff del Museo Peabody de la Universidad de Harvard. En marzo de 1998 el gobierno de Guatemala otorgó a Linda Schele la Orden del Quetzal, el honor más alto que puede conferir a un extranjero. Falleció de cáncer de páncreas, dolencia que le aquejó durante varios meses, en Austin. Texas, el 18 de abril de 1998, a los 55 años de edad.

 

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Hasta siempre Linda.....

 

Texto biografico tomado de la revista "Actualidades arqueológicas" escrito por Antonio Benavides C

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