LA LLEGADA DE LOS EXTRANJEROS

Publicado en por MM:.

Por David Stuart

Extracto de una ponencia presentada en la Universidad de Princeton
en Octubre de 1996 - Revisada en Febrero de 1998


En este artículo se reanaliza un tema muy discutido en el campo de la arqueología de Mesoamérica: la naturaleza y el alcance de la interacción política entre las tierras altas del centro de México y las tierras bajas mayas durante el período Clásico (aproximadamente entre los años 250 y 850).

Los estudiosos se encuentran polarizados en torno a dos propuestas diferentes. El primer bando postula una presencia teotihuacana abierta e injerencista en las tierras bajas mayas hacia finales del siglo IV, asociada con incursiones militares si es que no con el dominio político. El segundo bando sugiere que el estilo y los vestigios materiales teotihuacanos hallados en el área maya podrían entenderse de mejor manera como la adopción local de un simbolismo prestigioso o legitimador y su asociación con una ideología militarista.

 

Para complicar el asunto aún más, los lazos políticos y económicos que existieron entre Teotihuacan y los reinos mayas presumiblemente se modificaron con el correr de los siglos, conforme las fortunas y las sociedades de ambos lados fueron cambiando a nivel local.

 

Sabemos que las interacciones políticas, las alianzas y las jerarquías podían cambiar y realinearse con sorprendente velocidad, a veces en el curso de una o dos generaciones. Más que insistir en un modelo dicotómico en el cual no cabría más que una u otra explicación, es posible que tanto el modelo "exteriorista" como el "interiorista" descritos arriba tengan sus méritos y resulten útiles para explicar la situación al aplicárseles en diferentes momentos de la historia del período Clásico.

 

¿En qué punto se encuentra entonces nuestra discusión? Desde mi punto de vista, la capacidad de las líneas tradicionales de evidencia arqueológica de ofrecer un contexto explicativo en casos de un contacto cultural tan intenso como el puesto de manifiesto en sitios como Tikal y Copán tiene sus límites. Para avanzar en la discusión y en el debate se requiere contar con un contexto histórico más detallado que sólo puede obtenerse a través de un análisis de los textos jeroglíficos que se preservaron en Tikal, Copán y en otros centros mayas.

 

La importancia potencial de los textos jeroglíficos está clara, pero resulta sorprendente lo poco que se han utilizado con el propósito de aclarar la historia que subyace a las interacciones entre Teotihuacan y los mayas. Con excepción de Proskouriakoff, la mayor parte del trabajo epigráfico en la historia del Petén central ha adoptado una perspectiva más "interiorista," que a menudo ignora el tema de Teotihuacan por completo.

 

En este ensayo, postulo que los textos jeroglíficos de Tikal, Copán y otros sitios mayas ofrecen atisbos sobre la forma en que los mayas percibieron una relación dinámica y cambiante con el centro de México. Como habremos de ver, estas fuentes apoyan fuertemente una visión más "exteriorista," en la cual Teotihuacan tuvo un papel muy directo y aún injerencista en la historia política de los reinos mayas.

 

Además de los detalles históricos que rodean este encuentro entre las tierras altas y las tierras bajas, las inscripciones y la iconografía del período Clásico maya nos permiten percibir de qué modo, en el curso de cuatro siglos, fue cambiando y desarrollándose la concepción que de Teotihuacan tuvieron los mayas, en la cual fundieron e incorporaron el formidable poder y el recuerdo de esa ciudad extranjera a su propio simbolismo político e ideología. Por este motivo, en la parte tardía del período Clásico y tras el colapso de Teotihuacan, cobra relevancia el menos directo modelo "interiorista."

 

Intentaré mostrar que los gobernantes mayas mantuvieron vigente su asociación con esta historia anterior, evocando a Teotihuacan no sólo como un sitio físico sino como una idea de origen político. El argumento de este ensayo se basa, en gran medida, en mi anterior desciframiento del nombre, "sitio de junquillos," que los mayas del período Clásico dieron a Teotihuacan (y que es el equivalente al Tollan de los nahuas) y en las implicaciones que esto presenta para los estudios mesoamericanos.

 

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Confirmaré y abundaré sobre la antigüedad de lo que podría llamarse "el paradigma de Tollan" en relación con el poder político mesoamericano y la autorrepresentación. Si bien este concepto más tarde habría de extenderse por toda Mesoamérica mediante la existencia de muchos "Tollan," habré de permitirme sugerir que Teotihuacan fue el arquetipo, en la medida en que tuvo un papel directo y activo en la fundación de órdenes políticos dentro del área maya.

 

Desde fechas muy tempranas, se pone de manifiesto la presencia teotihuacana en las tierras bajas mayas. Los más impresionantes ejemplos de esto fueron los monumentos tallados con retratos de individuos "mexicanos" como, por ejemplo, la Estela 31 de Tikal, sobre la que se talló la imagen de un guerrero vestido a la usanza teotihuacana, que sostiene  un escudo rectangular y un lanzadardos o atlatl.

La Estela 32, que es aún más directamente teotihuacana en su estilo y fue hallada asimismo en la Acrópolis Norte de Tikal, muestra a un guerrero de las tierras altas con uno de los tocados llamados "de borlas."
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La interpretación que de la historia temprana de Tikal hizo Proskouriakoff sigue siendo una de las más convincentes, a pesar de haber sido postulada hace casi treinta años. En su trabajo, Proskouriakoff señala que el temprano rey de Tikal "Gran Zarpa" (o "Zarpa de Jaguar," como se le conoce en la literatura contemporánea) se cuenta entre los primeros gobernantes que se hayan documentado durante el período Clásico temprano, en asociación con la fecha de Cuenta Larga 8.14.0.0.0 (en el año 317 d.C.), según se registra en la parte posterior de la Estela 31, que es el  texto más importante para estudiar la historia temprana de Tikal.

La siguiente fecha que se registra en la Estela 31 se escribe sencillamente como "11 Eb" y es equivalente a la fecha 8.17.1.4.12 11 Eb 15 Mac o 16 de Enero del año 378. Esta fecha es una de las más importantes—y discutidas—en la historia temprana de los mayas. Menos de un año después, un nuevo rey, llamado Nun Yax Ayin (al que generalmente se conoce por los apodos "Nariz Curvada" u "Hocico Curvado"), sube al trono. 

 

El pequeño "guerrero" teotihuacano retratado dos veces en  los lados de la Estela 31 es identificado en los textos secundarios que lo acompañan como el mismo Nun Yax Ayin. La Estela 4 presenta otro retrato de este gobernante, una vez más con vestimenta teotihuacana; el monumento en cuestión conmemora el final de k'atun 8.18.0.0.0 (en el año 396). Debido a estas evidencias arqueológicas y visuales tan fuertes, a Nun Yax Ayin se le ha considerado un rey extranjero.

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Hasta aquí, todo parece claro, si bien las circunstancias que rodean su súbita aparición en Tikal hasta ahora han sido poco claras, por decir lo menos. Para entender mejor lo ocurrido, es necesario volver a revisar el evento consignado en la fecha 11 Eb, ocurrido un año antes de su entronización, misma que se conmemora en varias inscripciones de Tikal y de Uaxactún.


Reconsideración del episodio ocurrido en 11 Eb

En su importante panorama de la historia maya, Proskouriakoff dedicó un capítulo entero a lo que ella llamó "la llegada de extranjeros" a las tierras bajas mayas, hacia finales del siglo cuarto. Los "extranjeros" provenían de las tierras altas y entre ellos venía el gobernante de Tikal Nun Yax Ayin. Como apuntó Proskouriakoff, las inscripciones de esta época parecen registrar los nombres de otros personajes y son los papeles de éstos en esta historia los que resultan muy esclarecedores.

 

Proskouriakoff reconoció que el hecho de que la fecha 11 Eb cayera poco antes de la fecha de entronización de Nun Yax Ayin debía ser de gran importancia. Esta fecha se registró en la Estela 31 de Tikal, así como en las Estelas 5 y 22 de Uaxactún (se trata de una de las pocas fechas históricas que se repiten en más de un sitio).

http://www.mesoweb.com/es/articulos/extranjeros/stela_5_400h.gifPara ella, resultaba muy claro que un extranjero asociado con el centro de México parecía estar directamente asociado con la fecha 11 Eb y que se hallaba relacionado de algún modo con la llegada de extranjeros al Petén central, quizás a Uaxactún, de manera específica.

Según la Estela 31 de Tikal, Nun Yax Ayin era hijo de un individuo cuyo glifo nominal se escribía con dos signos, uno de ellos una mano que sostiene un atlatl y el otro un elemento "cauac" con "mechones" en las cuatro esquinas. "Atlatl Cauac" o "Búho Lanzadardos" no era el rey que antecedió a Nun Yax Ayin en el trono de Tikal, pues sabemos que su antecesor fue Zarpa de Jaguar. Resulta claro que nos encontramos ante una ruptura en la habitual sucesión en el trono, que generalmente pasaba de padre a hijo. El evento ocurrido en 11 Eb y todas sus relaciones indirectas con la influencia de Teotihuacan se halla justo en el momento en el que ocurrió esta ruptura, menos de un año antes de la entronización del "rey extranjero."

Los cuatro registros existentes del episodio ocurrido en la fecha 11 Eb en Uaxactún y en Tikal se presentan de manera muy diferente y cada uno de ellos podría contribuír diferentes pedazos del rompecabezas histórico. Una constante en todos ellos es el nombre de otro personaje, llamado "Humo Rana," "Rana Humeante" o, según sugiero, Siyah K'ak' ("Nace el Fuego") quien, como protagonista del evento ocurrido en la fecha 11 Eb según las cuatro inscripciones, resulta ser una figura central en nuestra comprensión de las relaciones entre Teotihuacan y los mayas durante el siglo cuarto.

Al revisar los glifos legibles asociados con la fecha 11 Eb y con Siyah K'ak', he llegado a la conclusión de que la supuesta guerra entre Tikal y Uaxactún nunca ocurrió, al menos no en relación con la fecha en cuestión. Los cuatro textos relevantes de Tikal y de Uaxactún no contienen glifo "de guerra" conocido alguno. Además, no existe evidencia de que Siyah K'ak' haya provenido de Tikal; su glifo nominal en la Estela 5 de Uaxactún es seguido por el signo emblema de Tikal, pero no lleva título alguno que lo acompañe como, por ejemplo, "ahaw."

 

En las Estelas 5 y 22 de Uaxactún, los glifos de evento asociados con la fecha 11 Eb son claramente hul-iy "él/ella/ello llegó" (glifo de evento descifrado por Barbara McLeod). Resulta importante constatar que otros eventos similares "de llegada" que fueron documentados en las historias reales están asociados con la aparición de personajes "de fuera," quienes traen consigo importantes cambios políticos. En el llamado "Marcador" de Tikal, la fecha inicial en Cuenta Larga es la de nuestra conocida "llegada" en 8.17.1.4.12, 11 Eb, 15 Mac e identifica con claridad a Siyah K'ak' como protagonista.

 

De todos los registros existentes de este acontecimiento, el que aparece en la Estela 31 de Tikal es el más importante e informativo. La fecha 11 Eb aparece claramente después del registro del fin de k'atun 8.17.0.0.0 presidido por "Zarpa de Jaguar." En la Estela 31, el protagonista es Siyah K'ak' y una segunda oración nombra a "Zarpa de Jaguar" como sujeto de la misma. La inscripción parece decir que el mismo día en que llegó Siyah K'ak', el rey de Tikal murió. Resultaría difícil no considerar que la muerte de Zarpa de Jaguar haya podido ser el resultado de un episodio de agresión y señal de un gran cambio político.

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